2017/08/17

EL MIEDO SOCIAL - http://psicologia-malenalede.blogspot.com




Se puede sentir angustia frente a determinadas personas, como por ejemplo,  funcionarios con autoridad, profesionales o empleados a cargo, o en situaciones grupales, con el sexo opuesto o con gente de distinta generación, etc.

Los miedos sociales más comunes suelen ser:

Miedo al compromiso con una pareja,  que no siempre significa no querer asumir responsabilidades,  sino temor a quedar atrapado, como una forma de claustrofobia, pero social.

Miedo a los propios impulsos o sea miedo a expresar las emociones, temor a la propia ira o a hacer o recibir una crítica, lo que provoca que se inhiba la intención o la acción.

Miedo a ser observado y hacer el ridículo: generalmente basado en el propio juicio, lo que impide la creatividad y la espontaneidad y para evitar ese riesgo y pasar desapercibido, optar por comportarse en forma convencional.

Miedo al rechazo, Cuando cualquier gesto leve de displacer en los otros es interpretado como un potencial rechazo personal lo que lleva a los sujetos a retraerse o retirarse.

Miedo a que los demás descubran que son un fraude : Lo sufren quienes temen que si se muestran como son lo considerarán como ellos sospechan secretamente que son, algo tontos, poco inteligentes, malas personas, etc., aunque en realidad no sea así.  Este miedo hace que se evite la intimidad y se repriman los sentimientos y demostraciones de afecto.

Miedo a cometer errores y ser sorprendido. Este temor se relaciona con la poca confianza en sí mismo, con la propia inseguridad y con el miedo a la crítica, con la falta de  competencia y la muy probable falsa impresión de no estar a la altura de los requerimientos.

Miedo a “caerle mal a los demás”: este temor se manifiesta dándole demasiada importancia a lo que piensan los otros y esforzándose por agradar, sacrificando muchas veces las propia dignidad, sin tener en cuenta que no siempre la impresión que damos depende exclusivamente de nosotros sino también de cómo piensan y viven las experiencias los demás.

El miedo social generalmente se basa en creencias erróneas, como por ejemplo, “si los demás me rechazan es porque estoy actuando en forma incorrecta”; o  “si sufro rechazo es porque no sirvo para nada o porque hice algo mal” “si me rechazan es porque no valgo nada”.

Pero las cosas que pasan no siempre dependen de uno; porque en las relaciones interpersonales siempre intervienen otras variables ajenas, que pueden modificar drásticamente las reacciones de los demás, sea cual sea nuestro desempeño.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/08/16

TÉCNICAS PARA CONTROLAR LOS MIEDOS - http://psicología-malenalede.blogspot.com




El Conductismo, afirma que todo comportamiento es el resultado de un condicionamiento aprendido; por lo tanto, se puede desaprender lo aprendido y aprender una conducta más adecuada a la situación presente.

Se aprende a tener miedo cuando se asocia el miedo con una situación que se considera peligrosa;  y se desaprende,  cuando se relaciona esa misma situación manteniendo una conducta relajada.

Cualquier experiencia de displacer también puede producir una reacción automática no voluntaria en el sistema nervioso autónomo y provocar síntomas como por ejemplo, sensación de tener un nudo en la garganta, problemas respiratorios, alteraciones del ritmo cardiaco, mareos, debilidad, etc.

Para cambiar este condicionamiento, tanto psíquico como fisiológico, se deberá practicar en forma gradual, la asociación entre la situación perturbadora y un estado de relajación.

Se aprenderá de esta manera a calmar la ansiedad anticipada que se siente y se podrá descubrir que lo que tanto se teme casi nunca ocurre.

El hecho de intentar evitar la situación que le produce miedo hace que pierda su libertad de hacer lo que quiere,  ya sea concretar una cita, tomar un tren, subir a un ascensor o tomar un avión, lo que inevitablemente la obliga a elegir otra acción, generalmente menos ventajosa, que tal vez le haga perder dinero, un buen negocio o tiempo.

Pero así como el sistema nervioso aprende a responder a peligros imaginarios también puede aprender a ignorarlos.

El miedo principal que subyace a todos los miedos es el miedo a la muerte, ese acontecimiento del que nadie habla y que se prefiere ignorar como si no existiera; algo que se teme y que se pretende eludir inútilmente haciendo gambetas; sin embargo es parte de la vida, algo natural, como también es la vejez y muchas otras cosas de la vida que suceden, aunque no nos gusten.

Vivimos en una cultura que aprendió a evitar las experiencias ingratas,  entonces se abandona a los ancianos, se elude a los enfermos y se ignora a los muertos.
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Aprendemos a temer lo desconocido y a adjudicarle un juicio de valor negativo sin saber con certeza qué es lo que tememos y que es lo que nos deparará el destino.

Tememos al sufrimiento porque hemos aprendido de las experiencias de quienes ya se han ido y también de las películas de terror que contribuyen a reforzar ese condicionamiento.

No es casual que haya tantos que en esta época padezcan ataques de pánico.

Malena Lede - Psicóloga

  

2017/08/15

LAS EMOCIONES NEGATIVAS - http://psicologia-malenalede.blogspot.com




Muchos adultos viven convencidos de que utilizando ciertas estrategias podrán conseguir lo que quieren; sin embargo, manipulando a los demás nunca podrán conseguir lo que en el fondo todos queremos, que es paz, salud, amor y felicidad.

Lo que si pueden obtener, utilizando esos recursos, es todo aquello que creen que los hará felices: parejas tóxicas, trabajos inadecuados, infinitas cosas innecesarias o entretenimientos peligrosos.

Si esas elecciones no han sido responsables y se ha decidido condicionado por el pasado o en función de otros, en lugar de felicidad se sentirá frustración, se tenderá a arrepentirse de las propias decisiones, a culpar a los demás de los errores propios, a no aceptar como es a esa pareja que tanto deseábamos, a no progresar en los trabajos, o a arriesgar la vida inútilmente.

Cada emoción negativa se localiza en un órgano: la bronca en los intestinos, los nervios en el estómago, el miedo en el corazón, los riñones y la vejiga, la frustración en la garganta, la tensión sexual en los genitales, la preocupación en la cabeza.

Las emociones negativas se relacionan con el pasado y crean resentimiento y al actualizarse en el presente producen síntomas..

Podemos expresar nuestras emociones por escrito ahora, pero no solamente desde nuestro propio punto de vista sino también desde la perspectiva de otras personas; de esa forma se puede lograr que la energía estancada pueda ser liberada.

Si ampliamos la forma de ver las cosas reconociendo la versión que tienen otros y no nos aferramos solamente a nuestro punto de vista,  la energía estancada fluirá libremente, nuestra conducta quedará libre de condicionamientos y en lugar de reaccionar negativamente podremos actuar de manera creativa en el aquí y ahora.

Liberarse es darse cuenta que no siempre se tiene la razón y reconocer, sin sentirse disminuido, que los otros no siempre están equivocados.

Malena Lede - Psicóloga